Vender una propiedad en Chile sin viajar

Se puede vender sin poner un pie en Chile. Lo que frena las ventas no es la distancia sino el título: herencias sin inscribir, metros sin recepción y cabidas que no calzan.

Vender una propiedad en Chile sin viajar

Sí se puede, y es de las gestiones que mejor funcionan a distancia. Usted otorga un poder especial con facultad expresa para vender y un apoderado firma la escritura en Chile. Lo que hace fracasar estas ventas casi nunca es el poder: es el estado del título. Una herencia que nunca se inscribió, metros construidos sin recepción municipal o una cabida que no coincide con el terreno detienen la operación después de que ya hay comprador, y corregir eso a distancia toma meses.

Revíselo antes de ofrecer la propiedad, no después

El orden que recomendamos es al revés del habitual. La mayoría publica el aviso, aparece un interesado, se firma una promesa con plazo y recién ahí alguien mira el título. Cuando el problema aparece, hay una fecha corriendo y una contraparte impaciente.

Un estudio de títulos hecho antes de publicar cambia la conversación completa: usted sabe qué está vendiendo, sabe qué hay que arreglar y sabe cuánto demora. Y si no hay nada que arreglar, también lo sabe, que es un argumento de venta.

Los cuatro hallazgos que más frenan una venta desde afuera son la propiedad todavía inscrita a nombre de un fallecido, las construcciones sin recepción definitiva, la superficie inscrita que no calza con la real, y las deudas de contribuciones o de gastos comunes que viajan con el inmueble.

El caso más frecuente: la casa sigue a nombre del padre

Es, con diferencia, lo que más veces encontramos. La familia tramitó la posesión efectiva hace años, guardó el papel y nunca hizo la inscripción especial de herencia. La propiedad sigue inscrita a nombre de la persona fallecida y por lo tanto no hay quien pueda venderla.

No es un callejón sin salida y se resuelve completo a distancia, pero es un trámite con sus propios plazos que hay que hacer antes de comprometerse con un comprador. El detalle está en la página de herencias desde el extranjero.

El poder, con las facultades correctas

Para vender hace falta facultad expresa: el artículo 2132 del Código Civil deja el mandato corriente en los actos de administración, y vender no lo es. Además conviene que el poder cubra las gestiones que acompañan a la venta y que se olvidan seguido: recibir el precio, alzar hipotecas, suscribir los instrumentos complementarios y representar al vendedor ante el Conservador si hay observaciones.

Cómo se otorga y qué viene después está en la guía del poder desde el extranjero. Lo único que conviene repetir acá es el calendario: la cadena completa se mide en semanas, así que se empieza antes de firmar una promesa y no después.

Los impuestos al vender, que cambian si usted no es residente

Este es el punto donde más gente se lleva una sorpresa. La ley chilena trata con generosidad la ganancia en la venta de un inmueble por una persona natural: hay un tramo de hasta 8.000 unidades de fomento de mayor valor que puede quedar como ingreso no renta, y sobre el exceso existe la opción de un impuesto único sustitutivo del 10 por ciento.

Ese régimen está reservado a personas naturales con domicilio o residencia en Chile, además de otros requisitos como haber tenido la propiedad por más de un año. Quien vive fuera y no es residente queda fuera de ese tratamiento y tributa por las reglas generales aplicables a no residentes, con retención en la fuente.

La consecuencia práctica es que la pregunta de si usted será residente en Chile el año de la venta no es un detalle contable: cambia la aritmética de la operación completa. Y es una pregunta que conviene responder antes de vender, no en abril del año siguiente.

Qué pasa con el precio

Conviene definirlo antes de firmar cualquier cosa, porque es donde se generan las desconfianzas. Lo habitual es que el precio se pague contra la inscripción en el Conservador, mediante vale vista o instrucciones notariales que fijan cuándo y contra qué documento se libera el dinero.

Para quien vive fuera hay una capa adicional: la transferencia al exterior tiene sus propias reglas y conviene tenerla resuelta con el banco antes y no después de la escritura. El poder debe facultar expresamente a recibir el precio, y conviene dejar por escrito en qué cuenta se deposita.

Si la propiedad está arrendada u ocupada

Vender una propiedad con arrendatario adentro se puede, y lo que hay que revisar es si ese arriendo le será oponible al comprador, cosa que depende de la forma del contrato y de las fechas. Si la propiedad está ocupada sin contrato, la situación es distinta y hay que resolverla antes, porque ningún comprador con abogado firma una compraventa sobre un inmueble ocupado. Las vías según el caso están en la página de arriendo y cobro desde afuera.

Preguntas frecuentes

¿Puedo vender sin venir a Chile en ningún momento?
Sí. Con el poder especial otorgado ante el consulado o ante notario con apostilla, un apoderado firma la escritura y tramita la inscripción. Usted no interviene en ninguna etapa presencial.
¿Cuánto demora vender desde afuera?
La venta en sí toma lo mismo que para cualquiera. Lo que agrega tiempo es la cadena del poder, que son semanas, y cualquier corrección del título que haya que hacer antes. Por eso la respuesta honesta depende de lo que aparezca en el estudio de títulos, y esa revisión se puede hacer ahora mismo.
La propiedad la heredé y nunca la inscribimos. ¿Puedo venderla igual?
No como está. Mientras el inmueble siga inscrito a nombre de la persona fallecida no hay vendedor con título. Primero va la posesión efectiva, si no se hizo, y después la inscripción especial de herencia. Recién ahí hay algo que vender.
Vendí hace años y nunca declaré nada en Chile. ¿Tengo un problema?
Puede tenerlo, y conviene mirarlo con los documentos a la vista en vez de suponer. Lo que determina la situación es su calidad de residente o no residente en ese momento, el valor de adquisición y el de venta, y si hubo retención. Es una revisión acotada y es mejor hacerla antes de que la haga el Servicio de Impuestos Internos.
Hay ampliaciones sin permiso. ¿Se puede vender igual?
Se puede, pero se vende peor. El tasador no valoriza los metros que no están recibidos y el banco del comprador no financia lo que no está reconocido, así que la propiedad queda restringida a compradores al contado y con descuento. Regularizar antes cambia el precio.
¿Quién paga las contribuciones atrasadas?
La deuda se asocia al inmueble y termina persiguiendo a la propiedad, así que en la práctica se resuelve dentro de la operación: o se paga antes, o se descuenta del precio. Lo que no conviene es dejarla sin mencionar, porque el comprador la va a encontrar.
¿Puedo vender solo mi parte si somos varios hermanos?
Puede vender su cuota, pero lo que el comprador recibe es una cuota sobre el inmueble completo y no un pedazo determinado, con todos los problemas que eso arrastra. Casi siempre conviene más partir primero y vender después, o vender entre todos.

Para profundizar

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Con los antecedentes que tenga a mano podemos decirle en qué estado está el asunto y qué procedimiento corresponde. La primera conversación no tiene costo y no compromete a nada.

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